Las curas milagrosas del doctor aira

El extraño caso del doctor Aira, un médico incrédulo que tiene el don de obrar milagros, si bien no aguanta hacerlos Las curas prodigiosas del Doctor Aira incluye en un volumen 3 novelas cortas de César Aira. La primera es la que da nombre a esta obra y vira en torno al especial Doctor Aira, un cuarentón depauperado, incrédulo y solitario, que sin embargo tiene el don de hacer milagros, verdaderos milagros, mas con desgana y sin fe. El tilo hace la próxima pregunta: ¿Quizás no podemos pasarnos la vida tratando de comprender la oración que afirmó nuestro padre, allí en tiempos recónditos, la única vez que rompió su silencio? Algo de esto nos comunica esta crónica del Pequeño Peronista bajo los efectos del Tilo Monstruo en la Plaza de Pringles. Fragmentos de un diario en los Alpes transcurre en una casa que acumula muñecos, juguetes, miniaturas, álbumes y cómics… De esa acumulación brota, para el viajante y para el lector, una suerte de magia que lo envuelve todo. Si bien no solo de la acumulación de objetos. Asimismo, y en última instancia quizás, del nacimiento del relato: el del viaje que hubo que hacer para estar frente al Nuevo Planeta que se describe, o bien el de las historias que están en el fondo, o bien a la vuelta, de la descripción y que tienen, asimismo , la extrañeza alucinante de los objetos. La crítica ha dicho… «No sería disparatado aseverar que este es el libro [Fragmentos de un diario de los Alpes] más perfecto que Aira escribió hasta la data. Una aseveración semejante está condenada a provocar vértigo y nauseas en el creador, que, como sabemos, no tiene una alta opinión de la “perfección” en la literatura y de los libros “bien escritos”. […] Y si su perfección es tan alta es por el hecho de que al unísono tiene toda la apariencia de ser involuntaria.» Guillermo Piro, Clarín «Hablando de excentricidades, hay que descender cara el Sur para dar con el escritor, actualmente, quizá más original y chocante, más excitante y subversivo de la narrativa hispánica: César Aira.» Ignacia Echevarría

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